Diga patata, o muerda un lapiz.

Es hoy el día que todavía mantengo vivo el recuerdo de como vi, lo que yo considero, el mejor graffiti jamás pintado en la puerta de un urinario.

Tendría entorno 8-9 años cuando, acompañando a mis padres en una cafetería, tuve una urgencia. Me sentí “apretao”. Y sin más dilación me doblegué ante el “Dr. Roca”. Imaginaos la escenita típica de los niños que esperan al último momento. Te entra el retortijón, lo comunicas a la  autoridad pertinente, tu madre, y…

– “¡Qué oportuno, hijo!”,  dice ella, y añade, ” pues vete al servicio, y ten cuidado en dónde pones las manos”.

Llegas todo apurado, te sientas.

-“¡Oh no!”, farfullo

Primero hay que alfombrar de papel higiénico, El Elefante, la taza del inodoro. ¡No vaya a ser…! Te vuelves a sentar,  cierras los ojos para concentrarte, tomas aire, te constriñes, y… alivias tus entrañas. ¡Quedas en La Gloria!…Suspiras. De repente abres los ojos y a dos palmos, todavía sentado, la puerta del urinario enfrente de tus narices guarda tu intimidad. Toda ella pintarrajeada, y entre las mayores barbaridades posibles allí escritas,  en el centro veo lo siguiente:

sonrie tv

Con cierto disimulo miré a mi alrededor, como si diese por hecho que podría haber público en directo, como en los platós de televisión. Acabé sonriendo. Desde aquella, cada vez que entro en un servicio público marco una sonrisa de oreja a oreja:

-¿Y si me sacan en la tele, y yo, con cara de estreñido?.

En una de las instituciones educativas privadas más reconocidas de los Estados Unidos y el mundo, la Universidad de Yale, sesudos investigadores  afirman que la sonrisa se ha convertido en la expresión facial más estudiada. La teoría de que en el útero materno esbozamos las primeras sonrisas ya tiene evidencias.  Las técnicas de 3D con ultrasonidos lo han demostrado.

bebe 3D

Desde que somos bebés, la sonrisa es una de  las primeras expresiones o gestos no orales de comunicación  con las que transmitimos un estado de bienestar pleno, de placidez, de felicidad.

Pero, ¿sirve de algo el sonreír?, ¿qué aporta para uno mismo?, ¿y para los demás? A estas y otras preguntas sobre “El poder de la sonrisa” puedes buscar respuesta visitando el espacio web de Patricia Ramírez picando aquí.  A modo de resumen dice que, cuando alguien te sonríe, reconforta ya que interpretas que se ha esforzado en hacerte sentir bien y mostrarte amabilidad. Como la sonrisa es contagiosa, la devuelves, y esto te hace sentirte feliz y así lo transmites. Esta situación acaba generando una cadena de acciones optimistas ya que al sentirte bien tendrás propensión a la proactividad, apeteciéndote hacer cosas que te llenarán de satisfacción.

Allá por el año 2009 Eduard Punset entrevistaba en el programa Redes a Richard Wiseman, profesor de psicología británico, quien afirmaba que en la vida cotidiana, cuando nos sentimos felices, sonreímos, pero lo opuesto también es cierto, y hay muchos estudios que lo demuestran. Cuando te obligas a sonreír, eso te anima, te hace sentir más feliz. Eso sí, hay que mantener la sonrisa en la cara durante unos 10 a 15 segundos, mantenerla ahí, y hay muchas maneras de hacerlo: puedes forzar una sonrisa…

Hasta tal punto que este investigador propone mantener un lápiz entre los labios y mandíbula, apretando, de tal forma que fuerce la sonrisa y los músculos que intervienen en ella durante diez minutos. Si no entiendo mal, debemos engañar al cerebro con el ánimo de que los comportamientos determinen los sentimientos.

Pues todo sea por vivir más y mejor, porque según  este profesor de psicología, e ilusionista, sonreír con asiduidad nos ayudará a ser más longevos y a cambiar las emociones llegando a producir beneficios fisiológicos, ya que si sonreímos el cerebro libera sustancias que producen placer.

En cierta ocasión tuve oportunidad oír una charla de Emilio Duró en la que  insistía, con cierta sorna, que intentásemos alejarnos de aquellos que viven constantemente en la queja y en el lamento porque ese malestar, esa mala suerte a la que dicen estar abonados, se acaba pegando. Si esto ocurre con la amargura, ¿por qué con la felicidad no va a ocurrir algo similar pero con efectos beneficiosos?

La felicidad si se puede contagiar, y para ello la sonrisa puede desarrollar un poder especial y facilitar el contagio. Así, Pilar Jericó, apunta en un interesante artículo publicado en El País que la sonrisa es el  pegamento social. Sonreír nos acerca al resto de las personas.

Pues ya sabemos, a sonreír. Aunque no nos televisen.

Y cierro con un premiado cortometraje escrito y dirigido por Kurt Kuenne, “Validation”. Una  fábula de como una simple sonrisa ejerce un extraordinario poder llegando a cambiar el destino de las personas. Espero que te guste. Advierto que son 15 minutos de película, los 15 minutos que te pueden hacer ver que leer sólo hasta aquí, sería no aprovechar verdaderamente el tiempo que le has dedicado a esta entrada en Initinereblog.

Salutem.

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